Pertenecer

La familia de Cristo

Un apretón de manos, un abrazo ya es una terapia para nuestro bienestar emocional. Nuestra Iglesia ofrece ese apoyo que tanto necesitamos. Con un corazon perdonado podemos brindar una palabra de vida, de aliento, y especialmente en este país donde tantas personas viven solas. No asistimos como religiosos sino disfrutamos de una continua armonía con Dios, una amistad que beneficia a cada miembro de la familia y eso nos hace mas sensibles a la necesidad de compartir con todos. Nos agrada servir, compartir sin acepción de personas, tanto jóvenes como adultos y especialmente los niños.

Por:

Rogelio Oscal

Pastor General